Si algo me dio el tiempo de estudio es poder distinguir entre preparadores/academias que se implican y aquellos que no lo hacen. Quizá, cuando empezamos a opositar a la Administración Civil del Estado no somos conscientes de la relevancia que tiene el tener a una persona que nos guíe, que nos explique, que nos haga recomendaciones, que nos corrija o, simplemente, que invierta el tiempo necesario para poder alcanzar el objetivo final.

Es cierto que cada oposición exige una preparación específica pero, al final, se termina viendo si la persona que te prepara (y a la que pagas) te ayuda o simplemente, te ve como un fin económico. Porque sí, es innegable que la preparación cuesta un gran esfuerzo.

No sabéis la de veces que en Instagram me han pedido recomendaciones sobre academias de CSACE y de GACE. Y esto es muy subjetivo. Siempre digo lo mismo: entrevístate con ellos y valora qué sensaciones te dan. Luego, decide.

Vamos a ciegas y cada uno buscamos algo (no es lo mismo alguien que empieza a opositar, que alguien que ya lleva un tiempo en ello). Pero sí que recomiendo alejarse del marketing y promesas vacías, nadie te puede asegurar el aprobado en X unidades de tiempo. Aunque es cierto que dentro de una academia depende mucho del preparador que te toque.

Y, sobre todo, si no hay feeling, si no terminas de estar a gusto, pues se comenta y se expone la situación. Y si no hay entendimiento, pues se cambia de preparador y el mundo no termina.

He oído experiencias horribles: malas respuestas, cambios de horarios continuos, inexistencia de planificación, preparadores que no conectan la cámara en los cantes… De vez en cuando alguien me escribe contándome su situación para que les diga si es normal (o no) esa dinámica y extraer un juicio externo es complicado. Pero, de verdad, hay preparadores maravillosos, implicados (afortunadamente, yo he tenido muy buenas experiencias), así que no merece la pena perder el tiempo y el dinero cuando no se está a gusto.