Con bastante frecuencia, en Instagram, recibo mensajes de personas que quieren comenzar a opositar a CSACE o GACE.


Siempre animo a todo el mundo a que inicie este camino. La recompensa será enorme y merecerá la pena. Pero también advierto de lo que es esto, día tras día.
Yo fui de las que SIEMPRE estudiaba a última hora. Pero, opositar es diferente. Había que adaptarse. Y, me costó.

¿Qué hay que saber para comenzar a opositar?

Aquí hay que estar día tras día. Es un trabajo continuo, de cada día sumar un granito más. Yo pensaba que ese esfuerzo extra que hacía cada día, especialmente por las tardes cuando más pereza tenía, me acercaba a estar un poco más cerca del objetivo.

Se deja (casi) todo para invertir en futuro. A veces, atrás queda un trabajo, una oportunidad de ascenso. Toca renunciar a planes con amigos y con familia, vacaciones y salidas. El tener un entorno que entienda y valore lo que se está haciendo es muy necesario.


Las semanas pasan volando y tienes el cante o la clase siempre encima. Todo se mueve mientras parece que tú sigues inmóvil. Desde que comencé a opositar, he celebrado varias bodas de amigos, el nacimiento de muchos bebés, aprobados de otras oposiciones de amigos / conocidos. Pero yo seguía ahí. Y para eso, hay que estar preparado.


Pero, no todo es negativo. En mis cinco años de estudio, tuve tiempo para ver mis debilidades y fortalezas, conocer mejor a los que me rodean, saber quién siempre está ahí y quien no (te llevas gratas sorpresas) y sobre todo, descubrí que con organización, la renuncia a tener vida social es grande pero llevadera.

Así que este sería mi consejo principal para comenzar a opositar: saber dónde te estás metiendo. Conocer las circunstancias propias y saber que va a ser un recorrido complejo, una gran inversión.